Visitita: Abuela y Leti


El fin de semana pasado tuve visita aquí en Madrid. Mi tía Leti y mi abuela vinieron desde Las Palmas para darme mi regalo de cumpleaños: entradas para ver el musical de Aladdin juntas. Un dato muy importante sobre mí es que tengo una obsesión insana con los musicales. Me parece hipnótico como funciona todo en el escenario: actores, luces, música, atrezzo, toda una coreografía de elementos que cuadran a la perfección. Me emocionó muchísimo, el musical es realmente precioso. Me quedo con ganas de ver muchos más que están ahora en Madrid.

A la mañana siguiente desayunamos churros con chocolate en San Ginés después de hacer una horrible cola de media hora. Pero bueno, nos hacía mucha ilusión ir, y además estaba todo muy rico, así que mereció la pena.

Y como no, no podía faltar la visita a la catedral de la Almudena. Mi abuela no se iba a quedar tranquila hasta que no hubiésemos visto todas y cada una de las capillas que hay en el interior. Con mi mente de arquitecta (llevo dos meses de carrera) no podía parar de fijarme en las cosas tan entretenidas que he aprendido en Introducción a la Arquitectura: arcos ojivales, bóvedas de crucería, pilastras, arbotantes… Creo que ya nunca veré las iglesias igual que antes.

Antes de que salieran hacia el aeropuerto para volver a casa, almorzamos en el Mesón del Champiñón. Mi tía estudió hace diecisiete años aquí, en Madrid, y resulta que cuando mis abuelos vinieron con ella por primera vez, comieron en este mismo sitio. Ahora soy yo la que estudia en Madrid, y con mi abuela de visita había que revivir el momento. Además, he descubierto que los champiñones son una comida muy infravalorada. Estaban increíbles.

Deja un comentario