Vale, ya sé que no son cajas, juro que he entendido el ejercicio. Es que poner como título “Espacios entre cajas” queda mucho menos interesante.
Pues eso es lo que hemos estado haciendo durante… ¿Días? ¿Semanas? He perdido la cuenta. El caso es que llevamos mucho tiempo haciendo lo mismo: dibujar los espacios que se generan entre las cajas. Y confieso que al principio no entendía muy bien por qué. Pero lo he entendido, vaya que si lo he entendido.
No mola darles la razón a los profes, pero realmente la práctica se ha notado y MUCHO. Procedo a adjuntar evidencia de la notable evolución en mis dibujos:

Mi primer dibujo de cajas, porque seamos sinceros, aquí solo hay cajas y poco o nada de espacio.

Aquí se me ve desesperadamente intentando entender el enunciado, y fracasando.

Aquí parece que le cojo un poco el truco a las luces y sombras, pero seguimos viendo cajas, cajas y más cajas.

Empiezo a cambiar un poco el enfoque en los dibujos, pero los espacios como tal aún no aparecen.

Las hojas negras y la tiza llegan pisando fuerte, y mi enfoque se convierte en un zoom absolutamente exagerado que no aporta demasiado.

Esto lo hice en mi casa, en Las Palmas. Por primera vez siento que estoy empezando a pillarlo. Igual es que estar en casa me da claridad.

Este también lo hice en casa, y es de mis favoritos. Creo que al fin empieza a aparecer espacio.

Y finalmente tenemos la guinda del pastel, mi dibujo para el “examen no examen de espacios entre cajas”. Yo diría que más o menos lo he ido pillando, ¿no?
No dudes en escribirme tus opiniones (solo si son buenas, sino guárdatelas).
🙂