El domingo 17 de noviembre comenzó como cualquier domingo en la vida de una estudiante de arquitectura: siendo incapaz de salir de la cama (solemos dormir poco).
Para motivarnos un poco, Clau, Indi y yo organizamos un picnic algo improvisado en el Parque de las Siete Tetas, y disfrutamos de unas vistas preciosas de Madrid.


Tras un largo rato charlando sobre cuerdas y planes futuros, salimos pitando para llegar al Teatro de la Abadía. Ahí nos encontramos con el resto de nuestros compañeros, listos para ver Cacophony.
La obra es un claro ejemplo de como, en el teatro, a menudo menos es más. Siete actores, escasos elementos de atrezzo, un escenario simple y un buen uso de luces y música. Con estos ingredientes nos contaron una historia actual y emotiva que nos hizo pensar muchísimo.


Tras la obra nos quedamos en un bar charlando con Alvaro y Enrique, y descubrimos que, al contrario de lo que pensábamos, sí que se leen nuestros blogs ¡y con interés! Descubrimos que a Álvaro le gusta Rosalía y debatimos su extraño parecido con el padre de Indira. Luego, un tío bastante raro nos invitó a chupitos, y terminamos bastante venidos arriba… Tanto, que terminamos saliendo de fiesta para poner el broche final a la noche.

A la mañana siguiente despertamos en casa de Indira, y preparamos un delicioso almuerzo de pasta con chorizo (pasta sin gluten, para que nuestro querido Pabs pudiese comer sin morir).
(***actualización: la pasta sin gluten nos ha sentado terriblemente, nunca más volveremos a incluir a los celiacos. Pablo queda expulsado del grupo.)

