Semana infernal: el desenlace

Clau, Lita, Indi y yo llegamos muertas a casa de Indi, y el café no tardó en empezar a rular. Nos aguardaba la noche más top del cuatri: la celebración de fin de exámenes. Todo el G había quedado esa noche en Fitz y había que aguantar (spoiler, aguantaríamos bien poco).

Empezamos a arreglarnos y al rato tocó Pabs a la puerta. Se nos ocurrió una ideaza… Menos mal que no lo grabó, porque pareceríamos enfermas psiquiátricas. Decidimos poner música “de invocación” y apagamos las luces, para recibirlo improvisando un baile siniestro mientras nos partíamos de risa.

Se quedó muy rallado y nos costó convencerlo de que no habíamos bebido aún ni una gota de alcohol, habían sido simplemente los efectos de la falta de sueño.

Entonces empezamos, esta vez sí que sí, con la bebida. La cosa se puso interesante.

Podría decirse que se nos fue un poco la mano. En algún momento de la noche llegó nuestra invitada Isabel, leyéndonos la mente, y a Pablo se le ocurrió jugar al juego del taxi (búscalo en Internet).

De alguna manera conseguimos llegar a la discoteca, y nos quedamos a cuadros. Me dirás, “claro, con lo borrachos que iban”, pero te juro que Fitz por dentro era una LOCURA. Arquitectónicamente hablando era increíble. Y encima había un tío ahí improvisando con el violín y confeti y mil paranoias más. Y por si fuera poco estaba toda la clase ahí dándolo todo, y habíamos entrado gratis!!!!

Realmente lo pasamos genial. Mientras duró, al menos. Llevábamos más de una semana durmiendo una media de 4 horas y media, no se nos podía pedir mucho más. A eso de las 4 decidimos que ya era suficiente, y llegó la mejor parte de la noche.

Nos recogió una limusina!!!!! (una uber van, que es prácticamente una limusina)

En este plan aguantamos un total de una canción, luego acabamos todos sobados el resto del trayecto. En nuestra defensa había sido un día muuuuy largo.

Al llegar a casa de Indira nos pusimos el pijama y nos acostamos, bien apretaditos, a dormir.

A la mañana siguiente nos pusimos una alarma a las 9 para ponernos a hacer entradas de blog como desquiciados. Yo estaba muy cansada y solo hice una, la verdad. Y seguimos durmiendo felizmente y sin remordimientos porque ¡ya habíamos hecho los exámenes!

Al rato llegaron nuestros invitados a almorzar, y Pabs y yo nos vimos obligados a salir al fin de la cama (habríamos dormido tres días más).

Michi y Marina se unieron al grupo y comimos todos juntos como una gran familia diversa que incluye a DOS celíacos.

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