Todo lo bueno llega a su fin, y este viernes 20 de diciembre se terminó oficialmente lo que yo creo que recordaremos como una de las mejores partes de la carrera: DAI 1.
Me levanté tranquilamente porque no tendría que coger el metro, sino que sería recogida en coche cual burguesa de la clase adinerada por el padre de Pabs (nuevo personaje desbloqueado!!!).
Llegamos a la ETSAM con un sentimiento agridulce, sabiendo que era nuestra última vez allí (por ahora) tras este intenso primer cuatri. Pablo y yo entramos en nuestra querida aula YG1 y nos encontramos con que ya había gente colocando sus exposiciones. Y nosotros que pensábamos que íbamos temprano… A las 15h abandonamos la clase con nuestras exposiciones listas.
Nos fuimos a comer en la cafetería, la última macro-comida del cuatri ¡y del año! Fue día de hamburguesas.
Al cabo de un rato nos fuimos a tomar algo todo el G juntos, unidos en el sentimiento de ser los únicos pringados de toda la facultad que aún no habían terminado las clases.


Esperamos ansiosos a que pasaran las horas, y cuando al fin dieron las 15:45 volvimos corriendo a la uni. Y así, sin más, se terminó DAI. Enrique y Álvaro dijeron en voz alta las notas y ofrecieron los correspondientes pactos, y recogimos nuestras exposiciones.
Fue extraño, y aunque nos alegraba haber aprobado (la mayoría), nos quedamos un poco decepcionados. A ver, que tengo un 7. Pero es que es DAI. En GAP con un 5 estaría totalmente conforme, pero DAI es diferente. DAI nos importa. En DAI hemos currado, nos hemos quitado vergüenzas, lo hemos dado todo y hemos disfrutado tanto… que no podemos evitar aspirar a lo más alto.






DAI, donde el primer día tuve que presentarme ante 50 desconocidos (estaba cagada) con un profe muy mareante que no paraba de vacilarme (ejem, Álvaro).
DAI, que en ese duro comienzo de curso en el que me moría de timidez e inseguridad, me ayudó a hacer mis primeras amistades.
DAI y su carga de trabajitos semanales, de los que siempre me quejaba pero que en realidad eran los únicos deberes que hacía con ilusión.
DAI y todas sus experiencias increíbles y loquísimas, desde pintar tirados por la calle, pasando por salir de cervezas con los profes, y hasta comentar películas extrañas en Zoom un domingo de madrguada.
DAI y las malditas notas de colores. Nunca pensé que me chulearía por sacar un “azul”.
DAI y las vanguardias. Cada presentación era más flipante que la anterior, qué momentazos, qué disparates. El dadaísmo, que me demostró la suerte que tengo con la gente increíble que ha caído en mi clase.
DAI y mis kinkis, mi grupito de Madrid a los que quiero con todo mi corazón, no me creo haber encontrado gente tan guay. DAI no habría sido DAI sin nuestras videocalls para hacer altorrelieves.
DAI, y cómo no, Enrique y Álvaro. No es por hacer la pelota, pero vaya suerte hemos tenido con los profes que nos han tocado. Tenemos (y lo sabemos porque lo hemos contrastado) EL MEJOR DAI. Qué profes, pesados e insistentes a más no poder, completamente idos de olla. Pero cuánto hemos aprendido. Al final todo tenía un sentido.






Tras recibir nuestras notas, nos fuimos como en una nube hacia el metro, cargando con nuestros carpetones pesadísimos que albergan cuatro meses de trabajo. Casi no llegamos, se nos caían por el camino.
Nos fuimos los 5 a mi residencia, donde dejamos las 5 carpetas y pasamos las horas charlando y comiendo chuches (necesitaba ayuda para terminarme mi cajón de los antojos antes de irme a casa por Navidad).


Y de repente salieron las notas de Intro. Nuestras sonrisas desaparecieron y llegó el momento más tenso del cuatri. Todos corrimos a abrir el documento, y yo fui la más rápida. Inmediatamente vi el nombre de Pablo. Y no me lo podía creer. De hecho, estaba segura de que estaría mirándolo mal o algo. Estaba aprobado. Si él estaba aprobado todas lo estábamos. Y así fue.
Chillamos, saltamos, lloramos y nos abrazamos como buenos intensos que somos. En algún momento tuve que chistarles un poco, porque sino me echaban de la residencia. Tuve que aspirar las galletas que se nos cayeron al suelo y pisoteamos con nuestros saltos de emoción.
Y así termina el cuatri. Tenemos las 5 de 5 aprobadas. Va a ser que al final no éramos los tontos de la clase, eh. Definitivamente los listos tampoco somos, pero… nos lo hemos currado. Eso está claro.
Gracias, DAI. Te loveamos.