Tras habernos quitado de encima los dos horribles exámenes del lunes, surgió un plan fantástico: un asadero!!! El plan estaba inicialmente pensado para el viernes, pero ciertos (no diré nombres) decidieron poner la entrega final de su asignatura ese mismo día. Así que tuvimos que adelantarlo al miércoles.

Al llegar a la casa casi no nos lo creíamos. Era súper grande y súper bonita, y encima tenía un pedazo de jardín enorme con piscina (ojalá vivir ahí en verano!) Estaba en una zona tranquilita en la que todo eran chalets que podrían ser perfectamente Casas de la Pradera de Wright. (Has visto cuánto sé de arquitectura 💁♀️)




Fue curioso juntarnos los kinkis y nuestras extensiones de grupo con otros personajes de la clase con los que no solemos relacionarnos tanto. Sorprendentemente nos llevamos todos genial (exceptuando algunas amenazas de violencia física, concretamente azotes. No daré nombres).
Por una parte me sentía muy chica adulta independiente, con su grupo de amigos que se reúne una vez al año para charlar sobre los viejos tiempos mientras comparten una botella de vino… Pero por otra parte solo quería chillar porque estaba cumpliendo un sueño de niña Disney: calentar malvaviscos en el fuego!!!!!!! Fue tan guay.




Hubo muchísima comida y estaba todo buenísimo. Hasta había un poco de pescado para mí, que no soy especialmente fan de la carne. Al terminar de comer, Michi se dedicó a deleitarnos con su música, tocando la guitarra.
Fue una tarde súper chula y entretenida, y nos lo pasamos genial. Gracias a todos por este pedazo de plan.