Mi canción favorita de todo el mundo es “Vienna” de Billy Joel, y voy a explicar el porqué.
Para empezar, quiero dejar claro que las letras en las canciones son mi perdición y que un buen mensaje que te haga conectar me vale mil veces más que un ritmillo pegadizo. Pero bueno, que en el caso de “Vienna” no solo la letra es una locura, sino encima que la melodía es preciosa y la instrumental te mete en una nube.
El caso es que nunca me he identificado tanto con un mensaje como con el de “Vienna”, así que vamos a hacer un pequeño análisis:
Slow down, you crazy child
You’re so ambitious for a juvenile
But then if you’re so smart, then tell me
Why are you still so afraid?
Despacio, niña loca
Eres muy ambiciosa para ser tan joven
Pero si eres tan lista, dime
¿Por qué aún tienes tanto miedo?
But you know that when the truth is told
That you can get what you want, or you can just get old...
Dream on but don’t imagine they’ll all come true
Pero sabes que al final del día Puedes lograr lo que quieres, o simplemente hacerte mayor Sigue soñando, pero no imagines que todos tus sueños se harán realidad
Slow down, you crazy child
And take the phone off the hook and disappear for a while
It's all right, you can afford to lose a day or two
When will you realize Vienna waits for you?
Despacio, niña loca
Apaga el teléfono y desaparece por un rato
No pasa nada, puedes permitirte perder un día o dos
¿Cuándo te darás cuenta de que Viena espera por ti?

Creo que Billy Joel entendió mejor que nadie lo que siente una chica apasionada y un poco perdida que quiere hacer muchas cosas y llegar muy lejos… pero que a la vez tiene mucho miedo de liarla y que a veces debería exigirse un poquito menos.
Porque al final nada es tan importante, y frustrarse en exceso no sirve de mucho. Y porque para todo habrá tiempo. Para equivocarse y para volver a intentarlo mil veces. Y no pasa nada, Viena te esperará.

Y… visitar por primera vez Viena, con gente que no sé cómo he tenido la suerte de conocer, ver edificios y obras de arte preciosas y compartir momentos increíbles, risas y conversaciones… bueno. Ha sido una locura. ¿Qué te voy a contar? Viena ha esperado por mí.
–
–
–
(((Efectivamente, los kinkis nos hemos ido a Viena. Yo tampoco me lo creo. Desarrollo en la siguiente entrada)))