Primero que nada decir que estoy en contra de este nombre que nos ha sido asignado a mis paisanos canarios y a mí por Indira Lucas y que ha sido popularizado por el resto del grupo. Odio que haya triunfado, pero así ha sido, así que ahí va. Hoy cuento la visita de mis amigas plátanas.
Acabábamos de aterrizar en Madrid, estábamos tristones por tener que despedirnos de Viena y sobre todo muertos de sueño, pero yo tenía un compromiso: mis amigas de casa Alexia y Sofi habían venido a Madrid.
Aunque tenía pocas fuerzas en el cuerpo, al llegar a mi resi me duché y me vestí para salir a tomar algo con ellas y con Carlota, mi otra amiga canaria que también está estudiando aquí en Madrid. Fue un reencuentro muy guay, la verdad, nos hacía falta ponernos al día con nuestras vidas.

Sofi y Ale, que estudian medicina en Las Palmas, se quejaron mucho de su carrera, con ese aire de superioridad que no falla en estudiantes de medicina. Es broma, les quiero. Carlota, que en realidad vino a Madrid para ser bailarina (su carrera es una tapadera), nos contó de castings guays que está haciendo.
Por otra parte, yo tuve que dar explicaciones sobre aquellos vídeos extraños que subí hace meses (eran de la presentación del dadaísmo, cómo explicar eso…) y fui recriminada por mis eternas vacaciones y por mi carrera de ‘pinta y colorea’ #hartadedefenderarquitectura!!
Me volví a mi resi a dormir esa noche porque de verdad que necesitaba reponer fuerzas. Fue duro no poder acurrucarme con Pabs, mi compi de cama vienés.
A la mañana siguiente (me desperté a las 14h) quedé para almorzar con las plátanas (llegué casi a las 16h, fue vergonzoso). Comimos pasta y luego se presentaron Indi y Clau en Príncipe Pio para conocer a mis amigas a “la hora del café” (nos moló el concepto). Efectivamente, tomamos café y hubo macrounión de friends.

Luego tiramos para la resi de la Clau, que está en Pozuelo. Mis amigas no entendían nada, y a nosotras nos daba palo confesar el plan supuestamente chulísimo que teníamos para esa noche (spoiler: fue desastroso).
Nos arreglamos y cenamos todas juntas en la resi de Clau, y de repente se hicieron todas súper íntimas. Era como medio surrealista para mí, porque cuando estoy en casa siento como si toda mi vida en Madrid fuese un mundo paralelo inventado. Pero aquí estaban, mis dos mundos fusionados.


Total, que tiramos para Aluche, a la casa de… van a flipar… el nuevo gran amigo de Indi. Para ponerles en contexto, todo esto viene por Carmen, una amiga de Indi que se ha hecho muy amiga de un chico que se llama Miguel. Y el mejor amigo de Miguel es… Exacto, el famoso gran amigo, el mismo.
Total, imagínense la cara de mis amigas cuando les explicamos la paranoia y se vieron ahí en una previa en un piso desconocido con gente desconocida. Pues las tías se lo pasaron TAN bien. Y eso que ni siquiera llegamos a salir de fiesta (últimamente tenemos un poco de alergia a las discotecas). Nos quedamos ahí haciendo el tonto hasta las tantas, y mis amigas encantadas. Están un poco locas.


Esa noche hicimos pijamada canariona Sofi, Ale, Carlota y yo en el apartamento que se habían cogido (dormí en un sillón cama terrorífico).
Al día siguiente turisteamos por el centro de Madrid, que detesto, pero cada vez que tengo invitados me toca soportar las oleaaaadas de gente y el horriiiiible ruido de Gran Vía (exagero).


Y sin darnos cuenta se nos fue el día, y Sofi y Ale tuvieron que salir hacia el aeropuerto para volver a Gran Canaria. Así termina este finde de unión GC-MAD, ha sido muy bonito ver a todas mis amistades llevándose tan bien.
Love love love plátanas.