El día del amor

Véase mi tensa mañana de viernes, teniendo que dejar comprada mi rosa del amigo invisible de San Valentín para salir pitando a la uni y terminar nuestro panel de Lavapiés. A pesar de llevar 5 meses en Madrid, no tenía constancia de la existencia de ninguna floristería por mi zona. Me sorprendió descubrir que había, ¡¡¡y muchas!!!

En “La Flor de la Canela” encontré la flor perfecta para mi Pabs: una preciosa rosa blanca. Me fui muy feliz con ella, la vida me sonreía.

Ese viernes 14 de febrero fue un día de estos terribles en la uni. GDA casi termina con nosotros, y en los últimos 15 minutos de clase tocó aceptar lo inútiles que somos y reírnos de la basura que entregamos. Pa qué sufrir más.

Y al fin llegó el momento. Paradita en mi resi para coger las rosas y las cartas de amor. Yo había escrito la de Pabs la noche anterior, dejando plasmado lo mucho que le quiero, y me moría de ganas de dársela.

Nos dirigimos al New York Burger con nuestros regalitos.

Llegamos al sitio, que estaba decorado de San Valentín con corazones, y nos tiramos media hora para decidir las hamburguesas.

Mientras esperábamos a que las trajeran, Clau, Indi y yo montamos la fiesta en el baño, donde tenían la música extrañamente alta. Bailamos mucho.

Luego volvimos a la mesa, e hicimos por fin las entregas de los regalos. Yo le toqué a Indi (ya lo sabía, Clau, Indi y yo fuimos tan retras que sin querer desciframos todo el amigo invisible el mismísimo día que hicimos el sorteo). Me trajo una rosa morada súper bonita (y falsa, que resulta que las pintan!!!) y me dedicó una carta súper bonita (releyéndola a solas en mi habitación me ha arrancado alguna lagrimilla).

A Pabs le encantó su rosa blanca y la cartita que le escribí con todo mi amor, y todos nos dimos muchos abrazos y besos, hasta que nos interrumpió el camarero con las hamburguesas.

¡¡¡Qué rico comimos!!!! Nos encantó el sitio. Luego tomamos algo en una terracita bajo una luna preciosa (y súper a gusto con el alternativo clima primaveral de Madrid). Sobre la 1:30 tiramos para casa… ¡de Pabs! Ya tocaba que el madrileño nos volviera a invitar a su casa, aprovechando la ausencia de su familia. Nos pusimos el pijama y pusimos una peli de terror.

Cuando a mitad de peli hubo un susto que casi hace que me caiga del sofá, y nadie más reaccionó, me di cuenta de que se habían sobado todos, los muy ratas.

Desperté a Clau y Lita para que se fueran a las camas de Pabs y su hermano, y le coloqué a Indi las piernas en el sofá, en un ataque de cariño maternal. Me acurruqué junto a Pabs en la cama de matrimonio, porque la peli me había asustado un poquito.

Clau e Indi les pueden explicar a fondo lo que pasó entonces, yo solo sé que a Pabs y a mí nos despertaron gritos y risas. Yo pensé que serían como las 5, pero Pabs me dijo que me había acostado hacía diez minutos. Cerró la puerta de la habitación para acallar los chillidos de las locas y seguimos durmiendo.

A la mañana siguiente, Clau e Indi se fueron temprano. Lita, Pabs y yo desayunamos la comida sin gluten de Pabs, y luego se fue Lita.

Me quedé un rato con Pabs, y me puso el primer episodio de su serie favorita, “Outlander”. Vayan a su blog si quieren saber más sobre este tema, porque el tío le ha dedicado una entrada a la serie. He de admitir que me moló. Me está enganchando.

Luego almorzamos. Pabs me cocinó con todo su amor un arroz con tomate y pulpo. No estoy segura de que pegaran mucho, pero estaba rico.

Y entonces llegó el mensaje que estaba esperando: mis padres ya estaban en Madrid. AHHHH!!!!!! Me vestí y me despedí de Pabs.

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