Primeros proyectos

Hoy vengo a hablar de las primeras entregas de Proyectos 1.

Bueno, antes de nada debería comentar mi fugaz estancia con Raúl del Valle, porque sí, fui una de las víctimas del movimiento (medio nazi) en el que las últimas 7 personas de cada clase (maldito sea mi apellido) fueron separadas del grupo y mandadas a una clase especial. Yo vi el sufrimiento de mis compañeros que, sin saber dónde se estaban metiendo, escogieron Proyectos 0 en el primer cuatri. Pero Raúl, en su primera clase (y la única a la que asistí) nos aseguró que aprenderíamos más con él que con cualquier otro profesor de la carrera. Yo, que soy débil, sufrí un momento de desconcierto total. Sabía que iba a sufrir mucha explotación en esa clase, pero este tipo de manipulación emocional me puede.

Menos mal que mis kinkis, a quienes habían liberado de su presentación de Proyectos a las 20h, me esperaron hasta que salí del aula de Raúl. El tío nos había ofrecido la posibilidad de dejar su clase si así lo deseábamos, pero yo no sabía qué hacer. Con la lagrimilla a punto de salírseme al ver que mis amigos habían esperado por mí, les planteé mi dilema. Pablo y Estela, que habían vivido de primera mano un curso de Raúl del Valle, me lo dejaron claro: cámbiate de grupo. Y eso hice.

Ahora sí, Proyectos 1 ha empezado, y Maruri y Casqueiro, con sus personalidades exageradamente contradictorias y sus distintas opiniones, nos han mandado nuestras primeras entreguitas.

Comenzamos con los autorretratos. O al menos, así se llamaba la tarea inicialmente, aunque al final evolucionó a algo distinto… Nos estamos dando cuenta de que, por desgracia, de eso va a ir proyectos.

Hagan un autorretrato pero rollo conceptual. Ese fue más o menos el primer enunciado. Yo hice un dibujo monísimo que simbolizaba que yo soy mis “dos mundos”: Gran Canaria y Madrid. Maruri me dijo, en resumen, que parecía una paella y que era una mierda. ¡¡Genial!!

Luego el enunciado evolucionó, y ya no era tanto un autorretrato lo que teníamos que hacer. Eran tres láminas: una de nuestras medidas, otra comparándonos con objetos (muy genérico todo) y otra definiéndonos de manera medio conceptual. Las tres debían seguir una línea de concepto.

Puse mis medidas y me comparé con cosas de Gran Canaria/Madrid, y al final hice la interpretación de que soy los lugares que me han marcado, añadiendo andamios que simbolizan que sigo en desarrollo.

A Casqueiro el dibujito comparándome con mis habitaciones le pareció referente (por la cara, tardé como 30 segundos en hacerlo), y mi interpretación fue bastante comentada.

Y entonces llegó el segundo trabajo: inicialmente era la habitación de tus sueños, e hice unos bocetos que luego no servirían para nada. Y pa eso nos saltamos Historia del Arte…

Total, que luego pidieron el verdadero trabajo: tres láminas A3 con tres diferentes propuestas de habitación. Yo me las curré fleje.

Llegué a clase orgullosa de mi trabajo y los pinchamos.

kinki propuestas

Y entonces me tocó explicar y Maruri dijo (déjà vu) que era terrible. Yuju. Casqueiro le vio potencial a mi primera propuesta, porque decía que era interesante que pudiesen añadirse más “módulos” y que encajasen de maneras diferentes. Pero tampoco es que le emocionara mi trabajo.

Al menos no hasta el día siguiente, cuando de repente mi envolvente se convirtió en el ejemplo a seguir. Por la cara. Que se acordaban perfectamente de mi propuesta porque era “brillante” y “valiosa”. Wow.

Total, que ahora toca empezar la maqueta y entregar unas láminas finales. En ello estoy. Aunque con el finde ajetreadísimo que nos estamos pegando (próximamente daré más detalles) no sé de dónde sacaré el tiempo para finiquitarlo todo. Ya me las arreglaré.

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