Este finde teníamos (otra vez) planaco. Macroplan. Macrounión. Venían dos invitadas: Paula (mejor amiga de Clau, mejor amiga de todos) y Adriana (la prima de Indi, que ya se ganó nuestro corazón en Halloween). Como somos unos intensos nos propusimos darles el finde de sus vidas, comenzando con su llegada el viernes por la noche.
GDA fue raro. Nos pusieron a dibujar texturas en cuadraditos… Por primera vez en la vida sabíamos hacer algo de GDA, pero lo que no sabíamos era que nos estaban poniendo a hacer tonterías para dedicar la clase a poner las notas de nuestra última entrega. Sí, aquella que hicimos terrible por priorizar DAI. Las notas iban de la A a la D, y nosotros obtuvimos humildes Cs. Para ir con fuerzas a nuestro encuentro con las chicas.

Decidimos no darle importancia, y nos fuimos a encontrarnos con Adriana y Paula por La Latina. Después de reencuentros con muchos abrazos y besos, nos sentamos a tomar algo en una terraza, disfrutando del clima primaveral madrileño. Obligamos a la única que tiene algún atisbo de vida amorosa a contar su historia: Indi. Nos reímos mucho.
Luego nos trasladamos a nuestro sitio de confi: el 100Montaditos. Siempre está ahí para ofrecernos jarras baratas. Cenamos ricas bolitas de queso y montaditos de jamón, y conectamos mucho con nuestras nuevas mejores amigas.

Nos terminamos yendo a la 1 de la madrugada, y me fui charlando en el metro con Pabs. Me largué sin despedirme de él, porque soy una desubicada y pensé que se bajaba conmigo. Me quedé hablando sola por un momento.
Al día siguiente aproveché la mañana para trabajar (no mucho), porque habíamos quedado a las 19h. Acostumbrados a salir de clase a las 21h, nuestras previas nunca duran más de hora y media, y al final son la mejor parte de la noche… Así que ahí estábamos, a las 19h en el Indi piso.
Adriana, Indi, Pabs y yo le hicimos el habitual recibimiento con baile satánico a Clau y Paula, que se quedó flipando bastante. Luego llegó Juls, nuestro favoritísimo. Y justo después llegó Samuel, el famoso “gran amigo” de Indi (no tan favorito) con su amigo Aitor. Todos alerta. Por último, llegaron Inés, Michi y Marina.



Samuel venía con claras instrucciones: tenía que caernos bien a Clau, Pabs y a mí. El tío directamente nos clasificó como “los fáciles” a Pabs y a mí, y tendrá razón, pero qué rata. Clau era el punto fuerte, porque tiene más mala leche. Total, que el tío se lo curró, eso lo admitimos. Tiene su punto simpático. Pero eso nunca se lo diremos a la cara.
Marina. Ay, Marina. Como se puso la tía. Nos daba besos a todos, incluso al amigo de Samuel!!! Besos de 7, 8, 9… Pero no solo Marina acabó perjudicada. Hay quienes dicen no recordar NADA. Wow.



Al llegar nos encontramos con Álex Rivas (lo abrazamos fuertísimo) y con Carmen, la amiga de Indi. Y… entramos. Liberata no era gran cosa, o sí, el caso es que tampoco nos importaba mucho. Nos lo pasamos increíble fuera como fuese. Eso sí, a las 3 dijimos: basta. Como de costumbre, nuestro aguante es patético.
Nos dimos cuenta de que en un Uber solo cabían 4… Indi y Adriana, Clau y Paula… Quedé fuera de la pijamada en el Indi piso. PEROOO apareció otra oferta para mí: pijamada en casa Pabs.
Así que echamos a andar, porque según él estábamos a 5 minutos de su casa (hombre mentiroso). Por el camino pillamos un McDonalds que nos comimos alegremente, mientras charlábamos sobre temas profundos porque eran las 3 y nos sentíamos inspirados. Al fin llegamos, Pabs me dio un pijama de Marvel, casi nos quedamos ciegos con la luz de la cocina y nos fuimos a dormir. Y qué bien dormí!!!!
A la mañana siguiente desayunamos tortitas celíacas, y al rato partí de nuevo hacia el Indi piso. Llegué y me encontré a Clau, Paula y… SAMUEL. Todos ahí de okupas, porque Indi tenía comida en el pueblo. Así que ahí estuvimos un rato charlando, y luego Samuel se fue mirándonos como un cachorro triste. Hubo que decirle que nos había caído bien.


Clau, Paula y yo almorzamos kebab y estuvimos un rato haciendo Proyectos. Luego ellas dos se fueron a Méndez-Alvaro, de donde salía la guagua de Paula de vuelta a Albacete, y yo me quedé en el piso. Sola. Indi nos había dejado las llaves y estaba obligada a quedarme aquí para abrirle cuando volviese.



Así que hice proyectos, me duché, me planteé arrasar con la nevera pero no había gran cosa, le quité unos calcetines y una sudadera a la Indi y me di cuenta de que no tenía ningún sentido lo que habíamos hecho. Pero bueno, ya no me quedaba otra que esperarla.