Aquel fatídico domingo en el que me pasé el día en casa de Indira sin estar Indira, obligada a quedarme ahí hasta que volviese del pueblo, terminó por todo lo alto. Teníamos el concierto de Amaia en el Wizink. Corrijo, en el Movistar Arena. Jo, Enrique, nos molaba más el antiguo nombre.
Pero antes de entrar en detalles del concierto, remontémonos a septiembre. Cuando conocí a Pabs, me cayó muy bien y decidí que tenía que ser su amiga. Esto lo reafirmé cuando le cotilleé el Instagram y vi que teníamos gustos muy similares… entre ellos, ¡¡¡Amaia!!!
Más adelante comencé a hacerme amiga de Indi y Clau y las pijamadas arrancaron. En una de estas sacamos uno de estos temas de conversación típicos de los principios: gustos musicales. Indira confesó entonces un gusto oculto, secreto… Era fan de Amaia. Chillé como nunca. Y aquí fue cuando pusimos este gusto en común (además de comentar que ambas habíamos fichado los vídeos de Insta de Pabs viendo a Amaia en directo).
Al cabo de unos días lo confrontamos con el tema, y nos dijo que, de hecho, tenía entrada para ver a Amaia en febrero, con su amiga Lucía (la misma con la que fuimos al concierto de Gracie hace 14 días). El aforo estaba completo. Pero DE REPENTE ampliaron gradas, e Indi y yo no nos lo pensamos: necesitábamos ir a ese concierto. Pillamos entradas.
Volvemos al domingo 23 de febrero. Me arreglé en media hora (me vine un poco arriba con el outfit, pero es que estaba emocionada. La Indi hizo lo mismo, nos ganó la ilusión). Al llegar, nos encontramos con Pabs y Lucía, veteranos de conciertos de Amaia (era su tercero). Nosotras, asistentes primerizas, estábamos como locas.

Llegamos a nuestra grada (que no estaba excesivamente cerca, pero no nos importaba). Para nosotras todo era perfecto porque íbamos a ver a Amaia.


Por una parte me gustaría disculparme con todo nuestro sector por convertir el concierto en un karaoke de Indi y yo. Pero por otra, ¿qué hacen en un concierto de Amaia sin saberse ni una canción? ¡¡¡¡¡Es que ni una!!!!! Total, que la Indi y yo cantamos a gritos todas las canciones, y las disfrutamos infinitamente. Nos lo pasamos TAN bien. Y fue todo tan bonito y emocionante… Dejo por aquí algunos trocitos (ignoren nuestros chillidos)
Por aquí dejo una foto de nuestras caras de tristeza y corazón roto cuando Amaia terminó el concierto sin previo aviso, cantándonos “Bienvenidos al show” y largándose como si nada. Sin bises, sin despedidas. Nos dejó con la miel el los labios, la tía.

Y así, con nuestra tristeza, tuvimos que irnos a casa. Procesando lo que acabábamos de vivir, aún sin creérnoslo del todo. Tuvimos un buen rato de espera hasta entrar al metro (estaba petadísimo) para comentarlo todo. Y nos despedimos con un abrazo porque el día lo merecía (aunque Indi sea anti contacto físico). Sí, nos sentamos en el suelo del metro. Nos dolían las piernas, ¿vale?


