Otra vez, el cacharro. Esta vez ya no es solo elegirlo, ahora tocaba ir un paso más allá. Despiezarlo. Eso era lo que teníamos que hacer el jueves en clase. Lo que no sabía era que iba a desgastar los tornillos de mi cacharro demasiado, y que tendría que recurrir a otros métodos para abrirlo…
Indi y yo nos salimos discretamente de clase para llevar a cabo nuestro crimen: abrir los cacharros usando la fuerza bruta. A la séptima vez que lo lanzamos con toda nuestra rabia por la escalera de la rosaleda, al fin se abrió (la gente nos miraba muy raro, pero supongo que ya estamos acostumbradas).
Total, que lo importante es que al final, de una manera o de otra, lo abrí. La cosa es que lo conseguí ya para el final de la clase, así que muy despiezado no me quedó. Estaba en este punto, que ya era mucho decir:

Y claro, teniendo entrega de maqueta de proyectos y examen de Historia del Arte ayer… digamos que se me atrasó un poco lo del trabajo del cacharro. Pero no pasa nada, porque las noches largas no son nada nuevo en esta carrera.
Así que aquí les dejo mi trabajo, habiendo dormido poquito pero habiendo investigado y aprendido mucho (más de lo que me gustaría) sobre cómo funcionan los componentes internos de una radio-despertador.
Y sobre todo, habiéndome vuelto a pelear con lo MALDITOS TORNILLOS. Madre mía, debo tener poca fuerza de brazo , porque qué odisea.


por favor, me puedes desmontar la plancha para solucionar el acumulo de cal? te la dejo preparada en casa. gracia
Me gustaMe gusta