El jueves pasado, recién llegados de Londres, teníamos una cita MUY importante: ir a visitar las oficinas de ArquiaBank de Tuñón y Albornoz, también conocidas como el edificio que me está arrancando años de vida poco a poco.
Tuvimos un tour y visitamos cada esquina, cada planta, cada balcón. Hicimos miles de fotos, porque el nivel al que tenemos que comprender este edificio es ALTO. Alto en plan que tenemos que replicarlo enterito en 3D.



La gente estaba muy motivada, como resolviendo dudas que les habían surgido durante su estudio exhaustivo del edificio (nosotros estábamos casi que viéndolo por primera vez), pero igualmente lo pasamos genial en la visita, sobre todo gracias al guía.
Al tío le caímos genial porque se reía mucho con nosotras, y nos regaló botellas de agua fresquita de la nevera!!!! Nos contó que a veces repartían tote bags y bolis de ArquiaBank, e intentamos ganarnos unas, pero no funcionó😞 Tampoco quiso cerrar el pasillo movible para encerrarnos dentro (nosotros solo queríamos saber cómo se siente cuando las paredes se van cerrando lentamente, modo peli).

Después de la visita merecíamos un premio, así que nos fuimos a por un llaollao, que nos supo a pura gloria.


Y claro, luego tocó irnos a DAI, donde, para nuestra decepción, no habría colorinchis. De hecho los acaban de mandar esta mañana. Va a ser verdad que Enrique y Álvaro tienen vidas duras.
Presentaron Transformers III y la gente escribió cosas muy extrañas, porque siempre están pensando en guarradas… Nosotros, por otra parte, escribimos sobre garzas (por el papel pintado horrible que mi madre puso en casa, que todos los kinkis odiamos). A Pabs, Lita y a mí nos tocó “12 princesas Disney comiendo gambas”. Próximamente en el blog: ideas para un espacio que haga esto posible.
Y resulta que seguíamos pendientes de Carlos Criado (léete la entrada de Londres (2) si no estás al día con el tema CarCri). Martín no le había dicho a Indi si el tío había escogido al fin entre ella y Pabs, así que decidí escribirle (todo esto a escondidas de Indi y Pabs, solo lo sabíamos Clau y yo). Les pongo la conversación para que lo vean por ustedes mismos.

Más claro imposible, ¿no? Total, que Clau y yo guardamos este secreto, yo obviamente planeaba soltar la bomba en algún momento de la tarde-noche. Lo que no sabía yo es que se han perdido los modales y los respetos… Resulta que mi querido amigo Pablo vio un mensaje saltar en mi móvil, y con toda su cara cogió el móvil, puso mi contraseña (a mis espaldas) y leyó TODA mi conversación con Martín. Ala. Y me robó mi exclusiva.
Con el misterio de CarCri resuelto, nos fuimos a Moncloa a tomar alguito, para conmemorar nuestro último día antes de la partida para Semana Santa. Madre mía, vaya rato… Mira que somos prácticamente hermanos, que hemos hablado de todo y más, que no tenemos ni un secreto. Pues tuvimos la conversación más intensa que hemos tenido en mucho tiempo, destapando tabúes y riendo como enfermos.
Y luego nos fuimos, y como la línea 6 cierra a las 00:00 por las obras, Pabs y yo paseamos por el bosque salvaje hasta llegar a Vicente Aleixandre, mientras seguíamos profundizando en los temas tratados anteriormente.

Y al día siguiente hice la maleta y me lavé el pelo (para no recibir críticas de mi madre), porque AL FIN me iba a casa. Llevaba desde el 17 de enero sin pisar Gran Canaria, y ya se echaba de menos.


Fue un vuelo duro, porque me tocó ventanilla (como la odio) y estuve encerrada sin poder ni moverme tres horitas. Mi padre me recogió en el aeropuerto yyy fuimos a casa.

Fue entrar por la puerta de casa con mi padre y estaban Irene y mi madre saliendo a casa de mi abuela. Justo a tiempo para felicitar a mi hermana, que ese día 11 de abril cumplía 13 años!!

Fuimos a casa de abuela y estaban mis tías y primos y, claramente, mi abuela. Los pobres iban a abrazar a mi hermana para felicitarla y me saludaban a mí normal, y al rato se daban cuenta de que era yo después de meses sin verme y se quedaban en plan AY! SOFI! Mi abuela me puso merienda como para 40 personas, porque sabe que en Madrid no como tan bien como en casa y que vendría hambrienta. Y esa noche fuimos a cenar y comimos pescadito rico.
El sábado fue un triste día de estudiar cálculo, pero al menos estaba en mi casa, hacía calorcito, había comida rica, estaba con mi family… La vida me sonreía (a medias).
Y el domingo comenzó intensito, porque teníamos DOBLE celebración de cumple en mi casa, y mi madre es un poco psicopata de la organización. Todo tenía que estar perfecto, blah, blah, blah. Que si infla mas globos, que si no puede verse la cinta adhesiva, que si haz más pinchos de tomate y mozarella… Irene y yo nos comimos la mitad del picoteo mientras lo preparábamos, y nos ganamos bastante bronca.


Recogimos las tartas. Para mi primo Dani, que cumple 8 y está muy loco, una de Stitch, su obsesión actual. Para Irene una de esgrima, porque es súper deportista y todo eso… en mi defensa estoy pensando hacer pilates el año que viene, ¿vale?


Y llegaron los invitados, tooooda la familia. Conté sobre mi fantástica vida, mis recientes viajes a Córdoba y Londres, mi increíble carrera, etc etc… Todos querían oír mis aventuras. Pasamos una tarde de mucha charla y mucha comida (y mucho cansancio también, que una familia grande como la mía agota TODAS tus fuerzas y tu batería social. Pero bueno, se les quiere).
Hubo que cantar cumpleaños feliz dos veces, porque el chiflado de Mateo (el pequeño de los rizos rubios) sopló la vela de Dani y se picó. Típico.
Los siguientes días fueron de estudio, estudio, estudio, ganas de morir, odiar mi vida y todo eso. Cálculo me llevaba por el camino de la amargura. Pero al menos estaba en casa y tenía meriendas ricas preparadas por Irene, como la que vemos en la foto de abajo (los arándanos tenían moho, pero la intención es lo que cuenta. ¿O tal vez intentó envenenarme? Nunca lo sabremos).


Mis únicas escapadas eran a casa de abuela, que me invitaba siempre a comer la comida más rica del mundo mundial. Aquí vemos a Irene y a mi primita Lola (que está súper pirada) comiendo un puré de calabaza delicioso que podría ser lo único que comiese por el resto de mi vida y estaría feliz.


Luego un ratito de descanso de tele antes de volver al duro estudio.

El martes tuve reunión pibiñal (de las que se presentaron, al menos… digamos que el grupo está medio disperso). Fuimos a desayunar a un sitio aestetik que han abierto AL LADO DE MI CASA así que me vino genial. Me alegré mucho de ver an mis amiguitas después de tanto tiempo. Nos contamos nuestras vidas y nos reímos muuucho. Les conté que los kinkis se vienen a Gran Canaria en verano, y se murieron de ilusión.


Y como no podía faltar en este Semana Santa, vi una procesión!!!! Abuela, ya no puedes decirme nada. Vale, en realidad mi madre y yo nos cruzamos con la procesión de pura casualidad al salir de una tienda, pero lo que importa es que la vimos. Las mujeres vestidas de negro daban un poco de mal rollo, pero bueno.


Y hasta ahí mi estancia en casa!!!