Efectivamente se ha terminado primero de carrera. Mejor o peor de lo esperado, con cambios, con sucesos inesperados, con muchas noches en vela (véase las horas reales de las siguientes fotos) pero el caso es que ha terminado.



En este segundo cuatri tuvimos 5 asignaturas. La primera en desaparecer fue Cálculo. Gracias Danilo, porque aunque estés un poco pirado cumpliste tu promesa de prepararnos bien para los exámenes (aunque yo me confiara con mi 9 en el primer parcial y pasara de todo para el segundo, obteniendo un triste 5. Asumo mi desliz). Echaremos de menos a nuestro profe italiano, y sus invitaciones a la heladería de Lavapiés (parece broma, odio ese barrio ya).

Luego estuvo Historia del Arte. Nunca me he sentido tan inteligente como cuando nos dimos cuenta de que ir todos a todas las clases de Historia era un despropósito: bastaba con ir entrando de uno en uno cada 25 minutos!!! Y qué bien nos ha salido. Vaya pedazo de apuntes que nos hicimos. ¿Es un poquito vergonzoso que los parciales fueran con apuntes? Sí. Pero mis nueves no me los quita nadie!! Y fuera HAA (debo decir que mis 25 min semanales de escuchar a Mariné NO eran de sufrimiento. Qué bien habla el tío).

Y entonces llegó el MALDITO TRAUMA DE MI VIDA: Proyectos 1. Que realmente el trauma no era ese, era cierto profesor que no quiero ni mencionar… Nunca nadie había conseguido amargarme tanto la vida. Con la certeza de que me iba a suspender (me lo aseguró como 25 veces en cada corrección) y sabiendo que yo no le caía bien (me lo dijo literalmente 3 veces y no en tono chistoso), creo que es entendible que Proyectos se convirtiese en mi prioridad número 1.
Dormí una media de 3 horas durante varios días, me desperté antes de que sonaran mis alarmas, sobresaltada, e hice absolutamente todo lo que aquel profesor me había pedido (que tampoco es que el tío tuviese un criterio muy concreto más allá de los gritos y las ofensas, pero se hizo lo que se pudo). El caso es que llegó el grandísimo día, Sancer nos imprimió todo medio mal y nos cobró un riñón (ÚLTIMA VEZ QUE VOY) y… entregamos.

Vaya momento, cuando al día siguiente leyeron las notas. Isabel me había asegurado que no podían suspenderme, que mi trabajo no era para suspenso. Pero me costaba creerla, sabiendo que por la cara el profesor me odiaba. Esperar al final de la lista de clase para oír mi nota fue una tortura medieval, no recuerdo la última vez que estuve TAN NERVIOSA. Literalmente temblaba. Pero ocurrió, me tuvo que poner el maldito 5. WAR IS OVER!!!!
Es que como para no, y más que me merecía, pero supongo que ya le habrá dolido lo suficiente tener que aprobarme. No le pidamos tanto, al pobre.
[[Inciso: cómo me arrepiento de no haber tenido la cara de llevar este temita al departamento de Proyectos, porque este profesor lleva meses saltándose los límites de lo permitido en un entorno académico. No daré detalles]]
Total, una menos. GDA 2 fue duro. Alberto, el profesor que me corregía a mí, me aprobó la primera gran entrega del curso, cuando mucha gente había suspendido. En la segunda gran entrega, me suspendió, cuando casi todo el mundo había aprobado. Me dijo que él valoraba la evolución y habló de cómo quería que fuera mi progreso. Me dijo que si yo quería, él me ponía el 5 en la entrega, pero que no se trataba de eso. En ese momento lo odié mucho. Pero ahora creo que lo entiendo. Igual si no me hubiera suspendido esa segunda entrega, yo no habría mejorado tanto para la final. Efectivamente, mi nota final está aprobada, y con puntos de sobra. Y yo me siento muy orgullosa de lo que he aprendido en GDA.

Destaco nuestra FANTÁSTICA decisión de imprimir las entregas finales de GDA en la repro de Edificación. El hombre más agradable de este planeta nos atendió pasada la hora de cierre, nos imprimió todo PERFECTO y nos cobró menos de lo que era. Le debemos la v i d a.
Y, como no, la protagonista de este blog, mi última asignatura de primero de carrera: DAI. Ay, cómo he disfrutado DAI. Y qué final tan agrio ha tenido.
DAI 2 empezó desconcertándonos, con las cartografías y el “mirar, escoger, representar”. Al principio no entendíamos nada, al final terminamos haciendo nuestro macro panel del KAOS, que tan orgullosas nos dejó. De los trabajos que más he disfrutado haciendo este curso. Luego el autocanon, que obviamente tuvimos que hacer en conjunto. El proceso de crearlo NO fue divertido, para ser sincera, pero el resultado fue bueno. Luego llegó el ansiado viaje de DAI 2, que fue todo lo que imaginamos y más, y que cambió mi perspectiva de cómo viajar para siempre. Seguimos y el curso fue acelerándose, intensificándose… Y sin darnos ni cuenta estábamos con la entrega final. Y de repente: notas. Y de repente: tristeza.

La gente externa debe odiarme, he sacado primero de carrera limpio y me siento como vacía. No sé, es raro. También es el darme cuenta de que, efectivamente, se ha acabado mi primer año. Así, sin más. Fin.
¿Ha sido el mejor curso de mi vida? Pues igual sí. A día de hoy no me termino de creer lo BIEN que elegí mi carrera, y mira que no lo tenía yo del todo claro. Pero de verdad, me ha apasionado TANTO que parece mentira. Asusta un poco esto que nos juran y rejuran de que primero es el mejor curso, que luego todo va en picado. Es verdad que no sé qué voy a hacer sin mi querida DAI, pero tocará afrontarlo.
1ºG (ahora P) será recordado por siempre. La mejor clase que he tenido nunca, gracias a todos por ser como son.

Y por supuesto, a nuestro grupito de Córdoba, nuestro perfecto grupo de 7 que el año que viene se dispersará un poco. El gran dilema del turno de mañana vs. el turno de tarde. Va a ser raro no estar los 7 juntos en clase todos los días. Pero nos seguiremos viendo, se los aseguro. Gracias, porque este curso no habría sido lo mismo sin tenerlos a ustedes de apoyo. Les quiero mucho.
Arquitectura me lo hado todo, me ha dado un estudio que me apasiona, que me encanta, que me motiva. Me ha traído a Madrid, la ciudad que pensé que odiaría pero que me ha terminado enamorando. Y me ha dado gente con la que encajo como si nos conociéramos de toda la vida, gente a la que adoro, mi segunda familia. No puedo más que agradecer todo lo que tengo.


Y poco más, he tenido finde intensito de cajas y más cajas, recogiendo mi habitación, muerta de nostalgia. Qué fuerte, parece que fue ayer cuando dormí aquí por primera vez, sintiéndome fuera de lugar, asustada por lo que me fuera a encontrar. Si la Sofía de septiembre supiera lo bien que iba a salir todo fliparía.
Agradecimiento especial a Pabs, que vino a ayudarme a cerrar mis cajas y a bajarlas al sótano de la residencia (literalmente no sé qué hubiese hecho sin su ayuda, vaya movida).


Y así estamos, despertar por última vez en la habitación 310, una habitación que ahora está vacía a ojos externos, pero que para mí está llena de recuerdos. Y un avión que me espera esta noche a las 20:30, para poner fin a mi primer año en Madrid.